Gastronomía

Los restaurantes que reabren edificios centenarios cerrados al público en Buenos Aires

Casa República, Mansión Mihura, Casa Palanti, Villa Fontana y Casa Bogotá confirman una tendencia que combina gastronomía y patrimonio.

Redacción3 min de lectura
Cómo son los nuevos restaurantes en edificios centenarios que estaban cerrados al público

Una tendencia gastronómica gana terreno en Buenos Aires y el conurbano: restaurantes y bares que abren sus puertas dentro de edificios patrimoniales que durante décadas estuvieron cerrados al público. Las inauguraciones de Casa República, Mansión Mihura, Casa Palanti, Villa Fontana y Casa Bogotá marcan el rumbo de un fenómeno que este año se multiplicó.

Se trata de inmuebles protegidos por la Ley N°3056 de patrimonio urbanístico y por la ley N°1227 de Patrimonio Histórico, que antes solo eran accesibles para sus propietarios. A ellos se suman otros exponentes ya consolidados, como el Pasaje de los Carruajes dentro del Teatro Colón, los Croque Madame del Palacio Paz y del Palacio Errázuriz, y Los Jardines de las Barquín en el Museo Fernández Blanco.

En el número 460 de Florida, en pleno Microcentro, asoma la fachada academicista francesa del Palacio Peña. Inaugurado en 1913 como hogar urbano de una familia terrateniente y luego sede de la Sociedad Rural Argentina, el edificio del arquitecto belga Julio Dormal reabrió a principios de julio como Casa República, tras 16 meses de restauración.

“No se trata únicamente de abrir un restaurante dentro de un edificio histórico, sino de recuperar un patrimonio arquitectónico emblemático y ponerlo nuevamente en circulación a través de una experiencia viva, contemporánea y profundamente argentina”, afirmó Nicolás de la Cruz, a cargo de la curaduría general del proyecto.

La propuesta gastronómica fue curada por Martiniano Molina y ejecutada por los chefs Sebastián Raggiante y Nicolás Raimundo. La carta incluye empanada tucumana, pastel de papa, revuelto gramajo, milanesa de bife de chorizo y cortes de parrilla con carnes de cabañas Angus y Hereford.

En Adrogué, el más reciente restaurante all day de Croque Madame abrió en el número 662 de Nicolás Avellaneda, a cuatro cuadras de la estación del tren Roca, en una casa centenaria conocida como Villa Fontana porque el predio tenía una fuente. Los arquitectos Alejandro Pereiro y Gustavo Cerrotti estuvieron a cargo de la refacción, que demandó unos cinco años.

“No conocemos con exactitud cuándo fue construida, pero por su estilo italianizante, entendemos que es de principios del siglo XX, quizás de los años 20”, explicaron los profesionales del Estudio Pereiro - Cerrotti y Asociados, responsables también de la recuperación de bares icónicos como La Ideal, La Giralda y La Ópera.

En la esquina de Ortiz de Ocampo y Eduardo Costa, en Barrio Parque, se levanta la Casa Palanti, apodada “la casa redonda” por su fachada Art Noveau. El arquitecto italiano Mario Palanti la construyó en 1922 inspirado en la Divina Comedia de Dante Alighieri. Fue residencia de varias familias, sede de la Embajada de Irán y showroom de muebles de lujo.

“La historia de esta casa es, en gran medida, lo que nos llevó a querer recuperarla. Es una casa muy particular, tanto por su arquitectura como por la cantidad de historias que fueron pasando por ella a lo largo de más de 100 años”, sostuvo Pablo Dayan, socio junto a su hermano Diego.

Su reapertura, en noviembre pasado, tuvo la curaduría gastronómica del chef mendocino Juan Ventureyra. La cocina argentina contemporánea le valió la recomendación de la Guía Michelin 2026.

En Recoleta, la Mansión Mihura fue construida en 1922 por el arquitecto Eduardo Lanús y ese mismo año obtuvo el segundo Premio a la Mejor Fachada de Buenos Aires. Inspirada en el modelo de petit hotel francés, fue residencia de las familias Mihura y Anchorena hasta que la adquirió el lindero Recoleta Grand Buenos Aires, de la cadena Tribute Portfolio.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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