Psicología

Un psicólogo usa escenas de cine y series como herramienta en terapia

Fernando Samper, coautor de "Psicosecuencias", explica cómo los personajes de ficción ayudan a los pacientes a identificar lo que les ocurre.

Redacción••3 min de lectura
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Un psicólogo usa escenas de cine y series como herramienta en terapia

El psicólogo Fernando Samper utiliza escenas de películas y series como herramienta terapéutica en su consulta. Coautor del libro Psicosecuencias: 100 recursos de cine y series para trabajar en terapia, el especialista sostiene que determinadas historias y personajes ayudan a los pacientes a identificar y comprender aquello que les ocurre.

Samper comenzó a incorporar secuencias de ficción en 2008, cuando trabajaba con personas que habían ejercido violencia y seguían un tratamiento terapéutico continuado en lugar de entrar en prisión. En ese contexto usaba escenas de Te doy mis ojos, de Icíar Bollaín, que les permitían observar las distintas fases por las que puede pasar un agresor.

El método requiere preparación. "Puede ser por sus gustos o porque durante una sesión me haya mencionado una película que ha visto. Yo voy apuntándolo y quizá preparo algo para la siguiente sesión", explicó. También admite el uso espontáneo: "En un momento determinado también puedo utilizar una metáfora y decir: 'Esto es como en tal película'" y preguntar al paciente qué le resuena de lo que escucha.

Entre las referencias más transversales aparece Los Simpson. "Todos los conocen: yo, que tengo cuarenta y cinco años, y mi padre, que va a cumplir ochenta", señaló. Esa familiaridad compartida entre generaciones facilita entrar en determinados temas. El vínculo entre ficción y bienestar psicológico es un campo que la disciplina explora cada vez con más frecuencia, como muestran los estudios sobre por qué muchos ayudan antes a un animal que a un desconocido.

Un capítulo que utiliza con frecuencia aborda la falta de motivación y los problemas de adicción. En él, Homer deja su puesto en la central nuclear para trabajar en una bolera, hasta que el nacimiento de Maggie lo obliga a volver a pedirle trabajo al señor Burns. El cartel que le entrega el jefe cambia de sentido cuando Homer lo cubre con fotos de su hija hasta transformarlo en "Hazlo por ella".

"Ahí aparece la búsqueda de valores", remarcó Samper. La consigna que propone no exige ser padre: "En el lugar en el que te encuentras ahora mismo, ¿qué quieres conseguir?, ¿para qué estás haciendo esto?, ¿qué valores quieres que estén presentes?". El objetivo, aclaró, no es conformarse: se trata de ampliar el marco desde el que la persona mira lo que le ocurre.

El psicólogo también se identifica con Ned Flanders por su tendencia a evitar el conflicto. "Flanders acumula, se lo guarda todo y acaba explotando o gestionándolo de una manera inadecuada", describió. La alternativa que propone es la asertividad, esa línea intermedia que permite decir las cosas sin agresividad. Hay un episodio en el que el personaje acumula tanto que termina internado en un psiquiátrico: el objetivo es evitar ese final.

Sobre el estreno de La bola negra, dirigida por Javier Ambrosi y Javier Calvo, Samper contó que se emocionó con varias secuencias, como la del niño que llora por la pérdida de su madre. La consideró una película necesaria por el nivel de polarización del mundo actual y destacó el tratamiento de los personajes. "No son simplemente buenos o malos. Nos da a entender que a veces estás en determinado bando porque necesitas sobrevivir o huir de algo", afirmó. Para él, ahí está la empatía: preguntarse por qué una persona actúa como actúa.

Desde el punto de vista psicológico, el filme permite trabajar adicciones, relaciones familiares y cuestiones intergeneracionales, además de mostrar cómo las experiencias vitales condicionan la manera de actuar de cada uno. El vínculo entre las historias que consumimos y nuestra vida emocional también aparece en fenómenos cotidianos, como el peso psicológico de vivir endeudado y el impacto de la mora en la salud mental.

Por qué importa

Muestra un recurso concreto que los terapeutas pueden sumar a la consulta: la ficción como puente para que el paciente nombre lo que le pasa cuando le cuesta hacerlo con sus propias palabras.

Qué sigue

El método sigue dependiendo de la preparación de cada terapeuta y de los gustos del paciente. No hay protocolos masivos ni evidencia publicada sobre su alcance, así que su expansión queda atada a la formación clínica individual.

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