Propiedades

Arnold Schwarzenegger compró un edificio por US$240.000 y lo vendió en US$400.000

Antes de ser estrella de Hollywood, el actor austríaco armó su fortuna con propiedades de alquiler, siguiendo el consejo de una asesora inmobiliaria.

Redacción••2 min de lectura
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Arnold Schwarzenegger compró un edificio por US$240.000 y lo vendió en US$400.000

Arnold Schwarzenegger compró un edificio de seis departamentos por US$240.000 y lo vendió por US$400.000 dos años después, en Estados Unidos. La operación ocurrió antes de que se convirtiera en estrella de Hollywood y forma parte de la estrategia con la que construyó su patrimonio: invertir en propiedades capaces de generar ingresos por alquiler.

La diferencia entre la compra y la venta fue de US$160.000, lo que equivale a un aumento bruto del 66,7% sobre el monto inicial. Ese cálculo no contempla gastos de financiación, impuestos, mantenimiento ni otros costos de la operación, por lo que no representa necesariamente la ganancia neta.

El actor recordó que una asesora inmobiliaria llamada Olga le dio el consejo que cambió su forma de invertir. "Arnold, escúchame, necesitas propiedades que generen ingresos", le dijo, según su propio relato. La propuesta era comprar un edificio con varias unidades, ocupar una y alquilar las restantes para cubrir gastos y obtener ingresos periódicos.

Schwarzenegger siguió esa recomendación mientras entrenaba para competir en fisicoculturismo y daba sus primeros pasos en la actuación. Con el tiempo amplió su cartera con propiedades residenciales y oficinas comerciales, y reinvirtió parte de sus ganancias para diversificar sus fuentes de ingresos. Su recorrido inmobiliario incluyó otras operaciones de alto perfil, como la casa que vendió a un Kennedy en Los Ángeles.

Según su testimonio, ya era millonario antes de protagonizar Terminator. Las inversiones en ladrillos tuvieron un papel central en ese proceso, junto con los contratos cinematográficos que llegaron después de Conan, el bárbaro.

La experiencia del austríaco también sirve para distinguir entre comprar una vivienda para uso personal e invertir en un inmueble destinado a generar rentas. En el segundo caso, el objetivo es que los alquileres produzcan ingresos suficientes para cubrir los costos y, si el mercado lo permite, dejar rentabilidad.

Comprar para alquilar no garantiza ganancias. El resultado depende del precio de adquisición, la financiación, los impuestos, el mantenimiento y los períodos en que las unidades quedan vacías. Por eso, antes de invertir conviene calcular los gastos recurrentes y estimar cuánto queda después de cubrirlos: los ingresos brutos por alquiler no equivalen a la ganancia final.

Por qué importa

La operación muestra cómo el actor construyó su patrimonio antes de la fama y deja una lección concreta para quien piensa en ladrillos: los ingresos brutos por alquiler no son la ganancia final, porque impuestos, mantenimiento y vacancia cambian el resultado.

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