Psicología

Las 7 cosas que los baby boomers y la generación X admiran en secreto de la generación Z

Preguntar cuánto paga un trabajo, ahorrar para el retiro a los 20 años o rechazar empleos sin propósito: hábitos que generan críticas en público y reconocimiento en privado.

Redacción••3 min de lectura
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Las 7 cosas que los baby boomers y la generación X admiran en secreto de la generación Z

Una joven de 24 años cuenta durante la cena de Acción de Gracias que rechazó una oferta laboral porque la empresa no quiso informarle cuánto pagaría hasta la tercera entrevista. Su tío hace una mueca de desaprobación y su abuela cambia de tema. Ambos pertenecen a los baby boomers y a la generación X. Horas después, ese mismo tío admite en privado que pasó once años en un mismo trabajo sin preguntar cuánto ganaba su compañero.

Esa contradicción resume el vínculo entre las generaciones mayores y la generación Z. Algunos de sus hábitos son criticados en público, pero también existe un reconocimiento silencioso de que ciertas decisiones pueden ser inteligentes. La psicología ofrece una pista sobre ese doble discurso: corregir a los demás todo el tiempo suele decir más del que corrige que del corregido.

La primera costumbre que genera tensión es el salario. La generación Z no solo pregunta cuánto paga un puesto: en muchos casos evita completar una solicitud si la empresa no publica el rango salarial y comparte esa información con compañeros y amigos. Una encuesta de Bank of America indicó que el 27% de los adultos de esta generación habla de su sueldo con amigos, frente al 12% de la generación X y apenas el 3% de los baby boomers.

El segundo punto es el alcohol. Para los jóvenes dejó de ser una norma social inevitable y pasó a ser una elección. Un estudio de Gallup mostró que el porcentaje de menores de 35 años que consume alcohol cayó del 59% en 2023 al 50% en 2025. Es la primera vez que los adultos jóvenes registran una tasa inferior a la de los adultos de mediana edad y mayores.

La tercera diferencia aparece en la formación. Mientras las generaciones anteriores apostaron fuerte por la universidad, parte de la generación Z analiza los costos de los estudios y las condiciones del mercado laboral antes de decidir. Muchos optan por oficios especializados, con salida rápida y menor endeudamiento.

El cuarto hábito es el ahorro previsional. La generación Z no espera a tener estabilidad económica para pensar en el retiro. Una encuesta del Nationwide Retirement Institute señaló que empezó a hacer aportes a planes de jubilación laborales a una edad promedio de 23 años, frente a los 34 de la generación X y los 40 de los baby boomers.

El quinto punto es el dinero dicho de frente. El loud budgeting convirtió en tendencia la posibilidad de decir abiertamente que un plan no entra en el presupuesto. Según Bank of America, el 39% de la generación Z propone actividades gratuitas o económicas al organizar encuentros y el 29% prefiere reunirse en casa. La lógica se parece a la de quienes alardean de lo que tienen: mostrar menos y gastar menos también comunica una posición.

El sexto rasgo es la ética laboral. Una encuesta de Deloitte de 2025, realizada a más de 23.000 miembros de la generación Z y millennials, reveló que el 44% de los jóvenes de la generación Z dejó un puesto porque sentía que carecía de propósito. Cerca del 40% también rechazó una tarea o a un posible empleador por motivos de ética personal.

El séptimo cambio es el vínculo familiar. Una encuesta del Pew Research Center indicó que el 61% de los adultos jóvenes intercambia mensajes con alguno de sus padres al menos varias veces por semana y que el 69% afirma poder mostrarse tal como es ante ellos la mayor parte del tiempo.

La admiración, en muchos casos, permanece en silencio. Estudios publicados en Science Advances por John Protzko y Jonathan Schooler encontraron que los adultos tienden a proyectar sus cualidades actuales sobre la juventud de su época, lo que puede hacer que los jóvenes de hoy parezcan representar un deterioro. Pero también hay una cuestión más personal: reconocer que algunas decisiones de la generación Z son razonables puede obligar a las generaciones mayores a revisar las propias. Los jóvenes reciben ese reconocimiento, pero casi nunca llegan a escucharlo.

Por qué importa

El choque generacional ya no es solo una discusión de sobremesa: redefine cómo se negocia un salario, cuándo se empieza a ahorrar para el retiro y qué se prioriza al elegir un trabajo. Las empresas y las familias que no lean ese cambio quedan fuera de la conversación.

Qué sigue

Resta ver si estos hábitos se consolidan cuando la generación Z ocupe puestos de conducción y tenga que decidir sobre salarios, beneficios y horarios de otros. Los próximos relevamientos de Gallup, Deloitte y Pew mostrarán si la brecha se cierra o se profundiza.

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