Inmigración

Ceuta, 55 días después: crisis migratoria sin solución y tensión política

La ciudad autónoma sigue lejos de la normalidad con miles de migrantes en sus calles y un fuerte cruce entre el Gobierno central y el local.

Redacción•
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Ceuta, 55 días después: crisis migratoria sin solución y tensión política

Cuando se cumplen 55 días desde la llegada masiva de entre 80.000 y 100.000 migrantes a Ceuta, la ciudad autónoma española sigue muy lejos de recuperar la normalidad. El conflicto se cronifica y las medidas adoptadas por el Gobierno de Pedro Sánchez no alcanzan para resolver una situación que derivó en una crisis política de alto voltaje entre el Ejecutivo central y el gobierno local que encabeza Juan Jesús Vivas, del Partido Popular.

La ciudad es un polvorín. El domingo por la tarde estuvo a punto de producirse el linchamiento de una diputada ceutí y de un activista a quienes la multitud confundió con miembros de una asociación vinculada a los proetarras, contra quienes se manifestaban. Todo quedó en un susto, pero el odio y la violencia se apoderan de una ciudad donde todavía permanecen en las calles varios miles de migrantes, entre 3.000 y 10.000 según las fuentes, acampados en las playas. Se registran escenas de violencia a toda hora y decenas de violaciones y robos.

El Gobierno central, según esta versión, cometió todos los errores posibles y ahora intenta ocultarlos responsabilizando a los líderes del PP, encabezados por Vivas, de no colaborar para normalizar la situación. La crítica apunta a La Moncloa y al Ministerio del Interior, que habrían hecho caso omiso de las advertencias sobre la inminente invasión. Resulta llamativo, sostiene la nota, que se niegue la evidencia de los avisos recibidos escudándose en que ninguno anticipaba la magnitud de la llegada. También se cuestiona el cambio de narrativa: lo que el 31 de julio Sánchez llamó una "violación y ataque a la integridad territorial de España" hoy se describe como una simple "crisis migratoria".

En el medio quedaron la huida del presidente al palacio de La Mareta para disfrutar de tres semanas de vacaciones y la inoperancia durante casi un mes hasta que se nombró un mando único ante la crisis, algo que Vivas reclamaba desde el primer momento. Los ministros iban y venían a la ciudad autónoma con versiones diferentes sobre casi todo, coincidiendo solo en exculpar a Marruecos del asalto.

El tiempo pasó sin que las medidas anunciadas mitigaran la situación. Se actuó tarde y mal. Todavía faltan medios para filiar a los migrantes y devolverlos al lugar por donde entraron. Hasta ayer, solo se habían devuelto 147 personas.

La semana pasada, el Parlamento Europeo aprobó una resolución, con el voto en contra de los socialistas, que calificó lo sucedido como "invasión" y responsabilizó al Reino de Marruecos por no haber actuado con diligencia para evitarlo. No se acusó a Rabat de haberlo promovido, pero sí se señaló a sus fuerzas de seguridad por su omisión en la defensa de la frontera. Mientras tanto, varios ministros marroquíes siguen reclamando públicamente la soberanía sobre Ceuta y Melilla, y desde el Gobierno español se insiste en que el vecino del sur es un socio "fiable".

Este domingo, el ejército marroquí se movilizó frente a las fronteras de Ceuta y Melilla, como queriendo mostrar que no permitirán una nueva invasión, que se volvía a anunciar en redes sociales para este miércoles. Lo que escenificó Rabat es que son ellos los que tienen la llave de la frontera y pueden abrirla o cerrarla a su antojo, porque desde España no se fortalecen los pasos fronterizos.

En medio de esa crisis, La Moncloa habría ideado un plan para hacer olvidar los errores y la traición de Sánchez frente a Marruecos. Como no se puede resolver el problema a corto plazo, optaron por arrastrar los pies en las medidas anunciadas y culpar al gobierno de Ceuta de todos los males. Ya lo hicieron otras veces con otras crisis, pero ahora usan toda la artillería para señalar a Vivas y, de paso, recuperar el mantra del peligro de la ultraderecha.

El dato, sin embargo, contradice el relato. Los últimos 55 días dejan en evidencia cualquier intento de evadir responsabilidades. Quedó demostrado que fueron avisados y que no dieron la respuesta apropiada, mientras negaban que el culpable era Marruecos, por acción o por omisión. Luego tardaron un mes en reaccionar y, pese a que dicen que ponen todos los medios a su alcance, es una mentira más.

Hay pocos policías y guardias civiles, y el ejército no está habilitado para actuar. Tampoco se aumentó el número de médicos, enfermeros o personal administrativo y jurídico para acelerar los procesos de expulsión de los migrantes ilegales. Cada día que pasa crece el riesgo de un estallido social por parte de los 80.000 ceutíes que sufren las consecuencias de la invasión. Algunos malpensados dicen que eso es lo que busca Sánchez.

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