Inteligencia Artificial

La IA en el aula: los chicos la adoptan tres veces más rápido que los adultos

Unicef y Unesco revelan que más de la mitad de los chicos argentinos de 9 a 17 años ya usa inteligencia artificial, dos de cada tres con fines escolares.

Redacción••3 min de lectura
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La IA en el aula: los chicos la adoptan tres veces más rápido que los adultos

Más de la mitad de los chicos argentinos de entre 9 y 17 años usa inteligencia artificial, y dos de cada tres lo hacen con fines escolares. El dato surge de una encuesta de Unicef y Unesco difundida el año pasado, que confirma una tendencia que avanza más rápido de lo que los adultos logran procesar: se calcula que los chicos adoptaron la IA tres veces más rápido que el adulto promedio.

La pediatra Silvina Pedrouzo, presidenta de la Subcomisión de Tecnologías de la Información de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), sostiene que la adolescencia es la etapa donde crecen el razonamiento abstracto, la planificación y el pensamiento crítico, lo que genera una autonomía progresiva. Por eso insiste en que es clave enseñar a usar la IA para cuidar la privacidad, reconocer errores y sesgos, alertar sobre deep fakes y evitar la peligrosa incorporación de sistemas de apoyo emocional.

El impacto del uso de IA entre estudiantes activa dudas justificadas: la eventual atrofia de la capacidad de pensar, comprender y decidir por sí mismos. El informe PISA, que mostró cómo los “lectores apresurados” evidencian un deterioro en sus habilidades, señala además que el 52% de los estudiantes argentinos de 15 años utiliza IA para sus tareas al menos una vez por semana.

Los países que ya tomaron decisiones muestran caminos diversos. Singapur integró la IA en su ecosistema educativo como una habilidad básica, con un enfoque práctico y lúdico. Corea implementa aprendizaje basado en IA con un uso seguro, responsable y ético que equilibre la capacidad de la máquina con el rol humano. En Emiratos Árabes, su uso es obligatorio en escuelas desde 2025, pero con el objetivo de cuestionarla y desafiarla.

China elaboró una guía detallada en 2025 que derivó en una política nacional con horizonte en 2030: permisos diferenciados por edad, controles de acceso, reglas de seguridad de datos, revisión ética y supervisión de contenido. Finlandia aprueba la utilización pedagógicamente justificada, abierta y transparente, en consonancia con los planes de estudio. Noruega prohíbe la IA hasta que los estudiantes desarrollen competencias como lectura, escritura y cálculo, para que no omitan aprendizajes importantes. En Dinamarca buscan evitar el fraude académico bajo un lema contundente: “Si no lo puedes explicar, no lo escribiste tú”.

En la región, Chile, Brasil y Uruguay se ubican como pioneros al optar por conducir el avance de la IA sobre los sistemas educativos para reducir riesgos y optimizar beneficios: la usan como apoyo didáctico, la restringen en la primera infancia y jerarquizan el trabajo docente. La adopción desigual de la IA también genera brechas entre quienes acceden a un uso guiado y quienes no.

En la ciudad de Buenos Aires la IA ya es un contenido obligatorio con uso progresivo en la escolaridad pública. Tanto en la Provincia de Buenos Aires como en la Capital Federal se brindan jornadas de entrenamiento y capacitación docente sobre uso crítico y estratégico de la herramienta, con un rol en crisis que convierte a los maestros en detectives de la IA en el aula, atemorizados y obligados a redefinir sus clases y revalorizar la oralidad.

Dentro y fuera de las aulas, los espacios que los adultos dejan vacíos en el diálogo con los jóvenes pueden ser cubiertos por un agente de IA que funcione como compañero emocional. Resulta difícil competir con un sistema de respuesta inmediata, disponible todos los días del año y que nunca cuestiona, más bien empatiza. Pero los temas importantes van mucho más allá de una creativa incorporación de la tecnología en el aula. Cuestiones vinculares, humanas, sociológicas y filosóficas son valiosas puntas para un intercambio generacional que, lejos de quedar limitado a la institución educativa, debe abrirse al ámbito de la familia. El debate sobre la identidad profesional frente a la IA es una de las aristas que ya se discute en otros ámbitos.

Por qué importa

La IA ya está en el aula y en la casa, pero los adultos quedaron atrás: la brecha entre cómo la usan los chicos y cómo la entienden sus padres y docentes define qué habilidades desarrollarán las próximas generaciones.

Qué sigue

Resta ver si la Argentina avanza hacia una política nacional de IA educativa con reglas por edad, como China o Noruega, o si la regulación sigue delegada a decisiones aisladas de cada jurisdicción y escuela.

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