Salud

Santiago Palacios, ginecólogo: la terapia hormonal de la menopausia no es "ni el enemigo ni un elixir"

El especialista español sostiene que el tratamiento es muy eficaz cuando está bien indicado y pide una evaluación individualizada, lejos del miedo y de la receta automática.

Redacción••4 min de lectura
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Santiago Palacios, ginecólogo: la terapia hormonal de la menopausia no es "ni el enemigo ni un elixir"

El ginecólogo Santiago Palacios afirmó que la terapia hormonal para la menopausia es "un tratamiento médico extraordinariamente eficaz cuando está bien indicado", pero advirtió que no debe presentarse como una solución universal. El especialista, fundador de la primera unidad de menopausia de España en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, sostuvo que la decisión debe tomarse de manera individualizada y que una consulta por menopausia no debería terminar con una receta para el sofoco.

Sus definiciones llegan en un momento en que el acceso a estos tratamientos se complica: Lenzetto, una de las terapias hormonales más prescritas, lleva meses con problemas de abastecimiento, y la escasez tensionó otras alternativas como Evopad. Así, algunas mujeres que habían controlado los sofocos, los sudores nocturnos, el insomnio o la sequedad vaginal vuelven a sentir esos síntomas mientras recorren farmacias en busca de su medicación.

El debate, de todos modos, viene de lejos. En 1991 comenzó en Estados Unidos la Women's Health Initiative (WHI), una de las investigaciones más importantes sobre salud femenina, con más de 161.000 mujeres posmenopáusicas de entre 50 y 79 años. Uno de sus capítulos analizó la terapia hormonal y sus efectos sobre la salud. Los primeros resultados, publicados en 2002, vincularon ciertos tratamientos con un aumento de algunos riesgos y provocaron una caída fuerte de su uso.

Con los años, esa lectura se matizó. Palacios explicó que una de las claves es que los datos del WHI se extrapolaron durante mucho tiempo a mujeres que no tenían las mismas características que las participantes del estudio. La edad, el momento de inicio del tratamiento, el tipo de hormona, la dosis, la vía de administración o el riesgo cardiovascular de base modifican el balance entre beneficios y riesgos.

"En pocos años se pasó de considerar la terapia hormonal como una herramienta habitual a generar un enorme temor alrededor de ella. Y creo que hoy estamos en una posición mucho más equilibrada", aseguró. En esa línea, remarcó que el miedo sigue presente en muchas mujeres y también en algunos profesionales, pero le preocupa igual el movimiento opuesto: presentar las hormonas como una solución para todas.

"No significa que ahora debamos irnos al extremo contrario y decir que la terapia hormonal no tiene riesgos. Sí los tiene, pero muy pocos y específicos. La diferencia es que hoy sabemos individualizarlos mucho mejor", apuntó. Según el especialista, en mujeres sintomáticas, sanas, que comienzan el tratamiento cerca de la menopausia y no presentan contraindicaciones, el balance beneficio-riesgo suele ser favorable.

Sobre el cáncer de mama, Palacios sostuvo que no existe un único riesgo, porque depende del tratamiento y del riesgo basal de cada mujer. Afirmó que la terapia combinada de estrógeno y progestágeno, iguales a los naturales, no se asocia con un aumento del riesgo de cáncer de mama ni con su agresividad. Además, señaló que no todos los progestágenos se comportan igual: la progesterona micronizada y la didrogesterona podrían tener un perfil más favorable que algunos progestágenos sintéticos.

"Lo fundamental es hablar de riesgo absoluto, antecedentes, densidad mamaria, estilo de vida y tipo de tratamiento, en lugar de reducir toda la conversación a 'las hormonas producen cáncer'", planteó. La principal indicación, dijo, son los síntomas vasomotores que afectan la calidad de vida, como sofocos, sudoración nocturna, niebla mental y dolores osteomusculares. La terapia también previene la pérdida ósea y reduce el riesgo de fractura mientras se utiliza, con un papel clave en mujeres con insuficiencia ovárica prematura o menopausia temprana.

Antes de prescribir, Palacios evalúa la edad, el tiempo transcurrido desde la última menstruación, los síntomas, si la mujer conserva el útero, el riesgo cardiovascular y trombótico, los antecedentes de cáncer de mama o endometrio, la enfermedad hepática, la salud ósea, la presión arterial, los antecedentes familiares y las preferencias de la paciente. En ese marco, el especialista insistió en que el perfil beneficio-riesgo es más favorable cuando el tratamiento se inicia antes de los 60 años o dentro de los primeros 10 años desde la menopausia. Para las mujeres que atraviesan esta etapa, el debate sobre el acceso y la indicación correcta sigue siendo central, tal como lo refleja la advertencia de los expertos sobre la ventana para tratar los síntomas.

Por qué importa

Miles de mujeres que controlaban sus síntomas con terapia hormonal enfrentan ahora faltantes de medicamentos clave. La discusión define cómo se trata la menopausia y qué acceso real tienen las pacientes a un tratamiento eficaz.

Qué sigue

Habrá que seguir la evolución del abastecimiento de Lenzetto y Evopad, y si las sociedades médicas actualizan sus recomendaciones sobre el momento de inicio y los criterios de indicación de la terapia hormonal.

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