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Oberá, la ciudad misionera que casi se llamó Nueva Suecia y celebra a sus inmigrantes

Con unos 80.000 habitantes, es la Capital Nacional del Inmigrante y conserva las tradiciones de catorce colectividades, además de una rica cultura del té.

Redacción••3 min de lectura
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La ciudad que casi se llama Nueva Suecia y conserva las tradiciones de sus colectividades

Oberá, en Misiones, es la segunda ciudad en importancia de la provincia después de Posadas, con unos 80.000 habitantes. A principios del siglo XX, el lugar era conocido como la colonia agrícola Yerbal Viejo y recibió a criollos dedicados a la yerba, guaraníes, alemanes del Volga de segunda generación que llegaron desde Brasil, rusos, ucranianos, polacos y, sobre todo, suecos, que conformaron la colonia más grande de Sudamérica.

La llegada de los inmigrantes se sostuvo gracias a la Ley Avellaneda, que les entregaba chacras de 25 hectáreas para trabajar la tierra. Muchos optaron por la yerba mate, el “oro verde” de la época. La ciudad se fundó en 1928 con el nombre de Oberá (“lo que brilla”, en guaraní), aunque por pocos votos no se llamó Nueva Suecia.

Cada septiembre, Oberá celebra la Fiesta del Inmigrante en el Parque de las Naciones, un predio de 14 hectáreas donde las colectividades mantienen vivas sus tradiciones con casas típicas, gastronomía, música y danzas. Desde 1992, el municipio cedió los terrenos para que cada comunidad levante su espacio permanente. Declarada Capital Nacional del Inmigrante, la ciudad refleja la convivencia de las catorce corrientes inmigratorias que la formaron.

El trazado urbano no sigue el clásico plano en damero de las ciudades del interior. La guía Tatiana de Filippo explica que “no tenemos el clásico plano en damero de las ciudades y pueblos del interior del país”. En la parte plana se encuentran el hotel y la catedral de San Ignacio, iniciada en los años 60, incendiada y reinaugurada en 1995 con arcos ojivales y torres neogóticas. En el altar hay una bandera de la ciudad con una franja roja (la tierra), una verde (la selva) y una golondrina blanca que representa a los migrantes. También hay templos luteranos y evangélicos.

Junto al cartel de ingreso hay un monumento a la yerba mate que la gente llama “el diamante”, aunque en realidad es una ponchada con yerba cargada por tareferos. Por la Av. de los Inmigrantes se pasa por Pueblo Salto, una comuna rural con calles de piedra basáltica y acceso al Parque Salto Berrondo, clásico de los fines de semana obereños.

Entre las familias pioneras están los Okulovich. Carolina es bisnieta de Basilio, el ruso que llegó a la zona en 1931 y fundó la empresa que produce té desde entonces. Hoy el emprendimiento se llama La Ruta del Té, sobre la RN 14, y ofrece visitas guiadas por la plantación y la fábrica, además de una cata con tortas.

La Camellia sinensis vive hasta 100 años y necesita clima subtropical y suelo con hierro, por eso se distribuye entre Misiones y Corrientes. La cosecha se realiza de octubre a mayo, cada quince días. Para el té en saquitos se cortan los brotes de veinte centímetros con máquina; para el té en hebras se cortan a mano la primera y la segunda hoja. Todas las variedades –verde, negro, rojo o oolong– salen de la misma planta y se diferencian por el proceso en fábrica: marchitado, enrulado, oxidación y secado. El té negro se infusiona con agua a 80 o 90 grados durante cuatro minutos; el verde, solo dos.

En el centro, Del Monte funciona desde hace casi 20 años en un antiguo galpón de acopio de yerba mate. El dueño y chef es Marcelo Prozapas, hijo de polacos, que ofrece platos de inmigrantes con sabores de la provincia. Otras propuestas son La Farigola, de Maura Fuchs, con platos clásicos y toques guaraníes, y su reciente local consagrado al mbeyú; y Siberia, de Tatiana Rashetina, con varenikes y strogonoff de cerdo.

Para alojarse, el Hotel Cuatro Pinos es una opción céntrica, inaugurado en 1968 y renovado en 2017, con 23 habitaciones, jardín interno y acceso a Novecento Café & Bar. La doble con desayuno parte de $80.500.

Por qué importa

Oberá es un ejemplo de convivencia multicultural en Argentina y un destino turístico con identidad propia. Su producción de té y yerba mate, junto con su gastronomía, la consolidan como un polo económico y cultural de Misiones.

Qué sigue

La próxima edición de la Fiesta del Inmigrante, en septiembre, será una nueva oportunidad para mostrar la diversidad de la ciudad. Además, el sector tealero sigue apostando a la calidad y al turismo rural.

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