Ciencia

Científicos argentinos crean sensores de bajo costo para detectar arsénico en el agua

Equipos de la UBA, la UNC y el Conicet desarrollaron dispositivos que detectan el contaminante en minutos y ya liberaron los planos para armar kits.

Redacción••2 min de lectura
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Detección de arsénico a bajo costo

Más de 4 millones de argentinos podrían estar expuestos a consumir agua con concentraciones de arsénico que representan riesgos sanitarios importantes, según el Mapa de Arsénico elaborado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). El problema afecta a gran parte del país: el 80 por ciento de la provincia de Buenos Aires presenta niveles superiores a los 50 ppm, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda no superar los 10 ppm.

Frente a ese escenario, dos equipos de investigación avanzan en el diseño de sensores accesibles para detectar el contaminante. En la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, el proyecto lo lidera Alejandro Nadra con bacterias genéticamente modificadas que reaccionan produciendo un color azul al detectar arsénico, con una precisión cercana al 98 por ciento respecto de los análisis convencionales, que suelen ser mucho más costosos.

El arsénico es inoloro, incoloro y sin sabor. En la mayoría de los casos su origen no es humano sino natural: proviene de formaciones geológicas y se disuelve en las napas subterráneas. Se absorbe por vía digestiva, inhalatoria y cutánea, y cuando los síntomas se manifiestan el daño a la salud ya está hecho. La OMS lo ubica entre las diez sustancias más preocupantes para la salud pública.

La exposición prolongada puede derivar en hidroarsenicismo crónico regional endémico y en patologías como cáncer de pulmón, cáncer de laringe, tos crónica y fibrosis pulmonar. Por eso la detección temprana resulta clave: permite identificar fuentes contaminadas antes de que el consumo sostenido deje secuelas.

El dispositivo de la UBA todavía no cuenta con homologación oficial para usos regulatorios, pero sus responsables ya liberaron los planos y los procedimientos para armar el kit en cooperativas, escuelas técnicas o laboratorios que quieran implementar alertas tempranas. La apuesta es que alguna institución o empresa manifieste interés por producirlo a escala y de forma económica.

En paralelo, la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba y el Conicet abordaron el problema desde la electroquímica. Desarrollaron un sensor que combina nanopartículas de oro con un biopolímero natural para detectar el arsénico y generar una señal eléctrica ante su presencia.

Los investigadores denuncian la falta de financiamiento del Estado en un tema que afecta a millones de personas, en el marco del plan de recortes impuesto por el gobierno nacional. "Necesitamos apoyo para producir esto a escala", sostienen quienes llevan adelante los proyectos.

El impacto sanitario del contaminante en el territorio argentino motoriza el ingenio de los científicos locales. Los desarrollos ya prometen una herramienta concreta para el monitoreo del agua en zonas rurales y urbanas donde los análisis de laboratorio resultan inaccesibles por su costo.

Por qué importa

Millones de argentinos consumen agua con arsénico sin saberlo, y la exposición crónica puede derivar en cáncer y otras patologías. Estos sensores permiten alertas tempranas en zonas donde los análisis convencionales son inaccesibles.

Qué sigue

La homologación oficial de los dispositivos y la posibilidad de que alguna institución o empresa los produzca a escala económica. Los planos ya están disponibles para cooperativas, escuelas técnicas y laboratorios.

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