Zoox frena su flota de pruebas en Atlanta por posible exposición a gases tóxicos
Trabajadores reportaron síntomas de intoxicación y un contratista presentó una queja ante OSHA, que abrió una investigación y ya la cerró.

Zoox, la empresa de robotaxis propiedad de Amazon, detuvo las operaciones de su flota de vehículos autónomos en Atlanta después de que varios conductores de seguridad quedaran posiblemente expuestos a monóxido de carbono, dióxido de carbono o sulfuro de hidrógeno dentro de los vehículos durante el mes de agosto. La seguidilla de incidentes llevó a un trabajador a presentar una queja ante la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA), que abrió una investigación y le ordenó a la compañía que investigara las exposiciones.
Hasta 40 trabajadores podrían haber estado expuestos a los gases, según una carta de OSHA a Zoox que TechCrunch pudo ver, aunque la empresa sostiene que la cifra es menor. La planta del noroeste de Atlanta opera con capacidad reducida desde el 22 de agosto, cuando alguien llamó al 911 por un trabajador enfermo, y los vehículos de prueba quedaron en cuarentena.
Zoox volvió a poner en la calle a un grupo de trabajadores en otro auto después de que uno vomitara y el resto reportara síntomas, según contó un contratista. Ese segundo vehículo también podría haber contenido gases tóxicos, porque los trabajadores volvieron a sentir los mismos síntomas más tarde ese mismo día.
“Nos hicieron volver al campo justo después de que dijimos que estábamos vomitando”, declaró Jay Davis, uno de los contratistas que se enfermó a mediados de agosto. “Le escribí a Recursos Humanos, le conté lo que estaba pasando y le dije que me parecía mal que nos obligaran a salir otra vez”.
Los empleados reportaron síntomas y olores extraños durante buena parte del mes hasta el llamado al 911. Davis y otros dos trabajadores que se enfermaron recibieron en la sala de emergencias un diagnóstico compatible con exposición a monóxido de carbono. La queja ante OSHA menciona una posible exposición a dióxido de carbono.
En una carta del 10 de septiembre, Zoox le informó a OSHA que revisó los vehículos en busca de señales de CO2 y reemplazó sus baterías de 12 voltios. Las baterías dañadas pueden producir sulfuro de hidrógeno, el gas con olor a “huevo podrido” que algunos empleados dijeron haber percibido en los autos. La empresa identificó a 28 empleados que viajaron en seis vehículos con un “olor inexplicable” y señaló que 10 trabajadores se sometieron a una evaluación médica voluntaria.
Zoox aseguró que no detectó monóxido de carbono en los vehículos y que el único gas hallado fue CO2. La compañía agregará monitores de CO2 capaces de detectar también monóxido de carbono y sulfuro de hidrógeno. OSHA ya cerró su investigación.
“La seguridad y el bienestar de los operadores de nuestra flota de pruebas es nuestra principal preocupación en esta situación”, afirmó la empresa. “Estamos tomando medidas continuas, adecuadas y cautelosas para investigar los hechos reportados y atender cualquier necesidad de nuestros operadores. Mientras investigamos estos reportes, cesamos las operaciones de nuestros vehículos de prueba en este mercado”.
El caso expone una particularidad de Zoox frente a sus competidores: su flota de pruebas usa vehículos con motor a combustión, a diferencia de Waymo, Tesla, Avride y Motional, que operan con autos eléctricos que no generan gases de escape. La empresa modifica SUV Highlander para sumar sensores y una computadora de autonomía, y mantiene los motores encendidos buena parte del día para calibrar sensores y reducir el tiempo de arranque del sistema.
Los problemas de salud aparecen en un momento de expansión acelerada de Zoox hacia nuevas ciudades y de crecimiento en plazas como Las Vegas y San Francisco, en su intento por alcanzar a Waymo, líder del mercado. Esa expansión ya había generado reportes de lesiones entre contratistas por frenadas y giros bruscos de los vehículos de prueba.
Por qué importa
El caso pone en el centro del debate la seguridad de los trabajadores que operan los vehículos autónomos en plena expansión del sector. Muestra que la carrera por liderar los robotaxis puede generar riesgos laborales concretos, más allá de la tecnología.
Qué sigue
Zoox deberá instalar monitores de gases en su flota y definir cuándo retoma las pruebas en Atlanta. OSHA ya cerró su investigación, pero queda por ver si la empresa enfrenta reclamos laborales o nuevas quejas de los contratistas.
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