Salud Mental

Boskis advirtió que el estrés crónico puede casi duplicar el riesgo de infarto

El cardiólogo explicó que el cortisol sostenido eleva la presión, daña las arterias y puede pesar tanto como el colesterol alto o la hipertensión.

Redacción••2 min de lectura
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Boskis advirtió que el estrés crónico puede casi duplicar el riesgo de infarto

El cardiólogo Mario Boskis advirtió que el estrés crónico dejó de ser un problema exclusivamente psicológico y se consolidó como un factor de riesgo cardiovascular de primer orden: según indicó, estudios recientes muestran que puede casi duplicar la probabilidad de sufrir un infarto. El especialista sostuvo que los procesos emocionales terminan generando efectos físicos concretos y se agravan cuando se sostienen en el tiempo.

“Todo lo que empieza en la mente baja al cuerpo”, afirmó Boskis en una entrevista televisiva, donde comparó el fenómeno con un castigo silencioso: “El estrés crónico es como un boxeador que va golpeando de a poco. Hasta que en un momento el cuerpo no resiste más”.

El médico detalló el mecanismo biológico. Ante una situación aguda, el organismo libera adrenalina y noradrenalina, lo que acelera la frecuencia cardíaca y prepara al cuerpo para reaccionar ante una amenaza. El problema aparece cuando ese estado se vuelve permanente. “El estrés crónico activa la liberación de cortisol”, explicó.

Ese proceso tiene múltiples consecuencias: eleva la presión arterial, aumenta el azúcar en sangre, favorece el aumento de peso y daña los vasos sanguíneos. “Ataca el endotelio, la parte interna de las arterias, genera inflamación y puede llevar a obstrucciones”, señaló. El impacto, remarcó, puede ser tan relevante como el colesterol alto o la hipertensión.

Boskis también se refirió a la dificultad para detectarlo. Entre los síntomas más frecuentes mencionó las palpitaciones, las alteraciones del sueño, los dolores de cabeza persistentes y los cambios en los hábitos cotidianos, incluso en personas jóvenes. “La autopercepción es muy difícil. Muchas veces lo identifica antes un familiar o el médico”, sostuvo.

En algunos casos, el cuadro puede confundirse con ataques de pánico. “El paciente siente dolor en el pecho, cree que se está muriendo. Por eso siempre hay que consultar para descartar un problema cardíaco real”, afirmó. La advertencia se enmarca en un debate creciente sobre el peso de la salud mental en la población.

El especialista aportó un dato llamativo sobre la magnitud del fenómeno en el país. “Argentina tiene casi un 49% de adultos que se perciben estresados. Es el número uno en el mundo”, afirmó. Aun así, aclaró que no todos corren el mismo riesgo: “Lo que nosotros tenemos que determinar es quién de aquellos que están estresados tienen realmente un efecto cardiovascular”.

Boskis mencionó además que existe mayor incidencia de infartos los lunes o los domingos por la noche, un patrón vinculado al llamado estrés psicosocial asociado al inicio de la semana laboral. El vínculo entre el descanso y el corazón ya había sido abordado por otros especialistas, que advirtieron sobre el déficit de sueño en la población.

“El estrés crónico es como un boxeador que va golpeando de a poco. Hasta que en un momento el cuerpo no resiste más”, concluyó el cardiólogo.

Por qué importa

El estrés dejó de ser un tema exclusivamente psicológico: hoy se lo considera un factor de riesgo cardiovascular comparable al colesterol alto o la hipertensión. Detectarlo a tiempo, muchas veces con ayuda de un familiar o el médico, puede evitar un infarto.

Qué sigue

Queda pendiente identificar qué personas estresadas presentan un efecto cardiovascular real, el punto que el propio Boskis marcó como clave para orientar la prevención. La consulta médica ante síntomas como palpitaciones o dolor en el pecho sigue siendo la vía para descartar un problema cardíaco.

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