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Palmer Luckey no se va de California: enfrenta el impuesto a los ricos

El fundador de Anduril, nacido en Long Beach, dijo que se queda a pelear contra la medida que gravaría el patrimonio de los multimillonarios del estado.

Redacción••3 min de lectura
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Palmer Luckey no se va de California: enfrenta el impuesto a los ricos

El multimillonario Palmer Luckey aseguró que no piensa abandonar California pese al impuesto a las grandes fortunas que se votará en el estado. El fundador de la empresa de tecnología de defensa Anduril, con sede en Costa Mesa, dijo que se queda a combatir la iniciativa y que no se sumará a la ola de millonarios que amenazan con mudarse.

Luckey se hizo millonario a los 21 años, cuando vendió su primera compañía, la fabricante de visores de realidad virtual Oculus VR, a Facebook por US$2.000 millones en 2014. Hoy Anduril, dedicada a equipamiento militar, está valuada en US$61.000 millones.

“Creo que este acto impositivo, si se le puede llamar impuesto, va a causar muchos problemas. Está haciendo que se vaya mucha gente que yo no quiero que se vaya. Va a hacer que empresas con las que trabajo dejen el estado, lo que es un problema para mí. Por ahora, sin embargo, no me voy. Me quedo. Creo que California es algo especial. Quiero pelear por California”, afirmó durante una conferencia de prensa a puertas cerradas el lunes.

El empresario contó que sintió presión de otros multimillonarios para que anunciara su salida. “Esto fue un punto de fricción entre mis amigos multimillonarios y yo”, sostuvo. “Me dijeron cosas como ‘Palmer, tenés que tener solidaridad con nosotros. No podés habilitar estas políticas tan malas. Si te quedás y no te vas, les vas a mostrar que no hay consecuencias’. Empatizo con ese argumento, pero no voy a participar en él por ahora porque sigo creyendo que podemos arreglar las cosas”.

La medida, impulsada por un sindicato de trabajadores de la salud, gravaría el patrimonio neto de los residentes más ricos del estado, incluidos activos no realizados y bienes difíciles de convertir en efectivo. Las penalidades podrían llegar al 40%. Sus impulsores sostienen que el dinero se destinará a programas de salud, educación y asistencia alimentaria, y mencionan en particular a Medi-Cal, la cobertura estatal para personas de bajos ingresos.

Luckey aclaró que no le molesta pagar impuestos, sino el mecanismo de la iniciativa y su origen. Su mayor objeción pasa por cómo se calcularía la obligación: según la Tax Foundation, un centro de estudios fiscales, la propuesta trataría a quien tiene control de voto en una empresa como dueño de al menos esa misma porción de la compañía. Eso afectaría a los fundadores con acciones de voto múltiple, que pueden tener una minoría del capital pero una mayoría del control.

“Es casi como una confiscación de riqueza futura. Ese no es ni siquiera el problema real. El problema más grande es el impuesto sobre el control de tu propia empresa”, explicó. En su caso, calculó que podría deber el 5% de los US$61.000 millones de Anduril, una factura de alrededor de US$3.000 millones solo por ese activo.

El fundador explicó que cedió gran parte de su capital a sus empleados, pero conservó los derechos de voto para que el control no pase a manos externas. “Mis empleados tienen más capital en Anduril que yo”, dijo. Y advirtió que si se fuera del estado perdería esos derechos, que solo se mantienen mientras sea ciudadano estadounidense residente en el país y dirija la compañía.

“Pero tengo pensado quedarme en California. Voy a seguir peleándola”, remarcó. “Espero que esto no pase. Y espero que, si pasa, haya desafíos legales que digan ‘no podés confiscar de forma retroactiva la riqueza pasada y futura de las personas, ni podés gravar sus intereses de voto en su propia empresa’. Eso es realmente inédito. No es un impuesto sobre la propiedad. Es un impuesto sobre el control”.

La pulseada se da en un contexto de éxodo de millonarios desde California hacia estados sin impuesto a la renta, como Nevada, que exime la pensión, o Florida. La iniciativa también generó cruces políticos de alto perfil, como el del actor Mark Ruffalo contra Gavin Newsom por el impuesto a los ricos.

Por qué importa

La decisión de figuras como Luckey puede inclinar la balanza en la votación: si los multimillonarios se quedan y pelean, la iniciativa enfrenta un obstáculo político y legal de peso en el estado más rico de EE.UU.

Qué sigue

La medida debe someterse a votación y, si se aprueba, se esperan desafíos judiciales. La clave será si otros fundadores tecnológicos siguen el ejemplo de Luckey o concretan su salida del estado.

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