Educación

Pruebas Aprender: mejora histórica en Lengua y crisis estructural en Matemática

Los datos federales muestran avances de 10,5 puntos en Lengua en primaria, pero solo el 14,2% de los alumnos del último año de secundaria alcanza nivel satisfactorio en Matemática.

Redacción••4 min de lectura
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Radiografía federal vs. fotografía global: ¿cómo está hoy la educación en la Argentina?

La educación argentina muestra una mejora histórica en Lengua en la primaria y una crisis estructural en Matemática en la secundaria, según los últimos resultados de las Pruebas Aprender. El dato más contundente surge en 6° grado: la proporción de alumnos con niveles satisfactorios o avanzados en Lengua aumentó 10,5 puntos porcentuales en todo el país. En contraste, en el último año de la secundaria apenas el 14,2% de los estudiantes logra un nivel satisfactorio en Matemática.

El salto en Lengua responde a un cambio de paradigma pedagógico. Se abandonó la "psicogénesis", un método global de inmersión vigente desde los años 80 donde el chico adivinaba las palabras por el contexto, para regresar a planes estructurados basados en la conciencia fonológica. La neurociencia demostró que el cerebro necesita que se le enseñe a descifrar el código de manera explícita, conectando cada letra con su sonido.

Ese impulso funcionó acoplado a la recuperación de la presencialidad plena, más días de clase efectivos y planes intensivos de lectura. La política nació como experiencia piloto en provincias de distintos signos políticos y se consolidó en mayo de 2024 con el Compromiso Federal por la Alfabetización, firmado por unanimidad por las 24 jurisdicciones.

Al analizar la velocidad de mejora, las jurisdicciones que más rápido avanzan son las que venían más atrás. San Juan, Catamarca y La Rioja lideraron el salto con casi 14 puntos porcentuales en la tasa de aprobación en Lengua. En cambio, CABA y Córdoba se mantienen en lo más alto con más del 80% de sus alumnos aprobados, aunque su ritmo de crecimiento es más lento por el "efecto techo": cuando la mayoría ya está en niveles óptimos, el margen estadístico para escalar es acotado.

El caso de Mendoza se destaca por combinar buen rendimiento histórico con un avance de 12,4 puntos porcentuales entre 2023 y 2025. La provincia trabajó un plan de lectura fluida desde primer grado con continuidad y seguimiento.

El gran punto de dolor está en Matemática y se focaliza en la secundaria. Mientras en la primaria el nivel de aprobación ronda el 55%, en el último año de la secundaria apenas el 14,2% alcanza un nivel satisfactorio. El primer problema son las fallas en comprensión lectora: los alumnos no entienden la consigna escrita. El segundo factor es normativo y pedagógico: tras la pandemia, muchas provincias implementaron regímenes de "promoción acompañada" extremadamente flexibles para evitar el abandono.

Los gráficos de abandono escolar muestran que la medida funcionó para retener a los chicos en el aula, pero el costo oculto fue un apagón de aprendizajes. Los alumnos avanzaron de año arrastrando deudas matemáticas graves. A eso se suma una forma de enseñar atrapada en la receta de memoria y el algoritmo rígido. Cuando la evaluación pide razonar una situación de la vida real, los estudiantes se frustran porque no se les enseñó a pensar de forma activa.

En Matemática, la provincia de Buenos Aires refleja las dos realidades del sistema. En la primaria hay señales para un optimismo cauto: el nivel de aprobación subió al 56,3%, traccionado por las escuelas estatales y el esfuerzo de los 24 partidos del Conurbano. Como concentra casi dos tercios de la matrícula provincial, su mejora empuja todo el territorio.

Sin embargo, el "partido difícil" se juega en la secundaria bonaerense. Allí se siente el impacto de la flexibilización pedagógica pospandemia. En distritos del sur y el oeste del Conurbano, como La Matanza, Merlo o Quilmes, más del 60% de los adolescentes quedó por debajo del nivel mínimo en Matemática. La escuela media enfrenta un doble desafío: un piso críticamente bajo y un techo bloqueado que impide desarrollar capacidades complejas para un mundo laboral exigente.

El periodista y analista internacional Andrés Oppenheimer señala una diferencia de fondo: el éxito de los países que lideran los rankings educativos, como los asiáticos, no se basa en decretos, sino en una sólida cultura familiar de la educación. "Son las propias familias las que asumen un rol activo e invierten tiempo y desvelo en el aprendizaje de sus hijos, en lugar de esperar pasivamente que un ministro solucione los problemas del sistema", sostiene. En países como Corea del Sur, por ejemplo, los padres acompañan a sus hijos a clases los sábados.

Las pruebas PISA funcionan como una fotografía global para saber dónde estamos parados respecto al mundo. Las pruebas Aprender son la radiografía federal: una herramienta censal indispensable para diseñar políticas públicas adaptadas a la realidad de cada aula argentina. El camino ya se inició con éxito en la alfabetización inicial de Lengua. El desafío urgente ahora es construir para la Matemática una política pública igual de clara, científica y sostenible en el tiempo.

Por qué importa

La brecha entre Lengua y Matemática expone que las políticas de alfabetización funcionan cuando hay evidencia y continuidad, pero la secundaria sigue postergada. Afecta a millones de estudiantes que egresan sin herramientas para el mundo laboral.

Qué sigue

El desafío es construir una política pública para Matemática con la misma claridad y sustento científico que la de Lengua, y sostenerla en el tiempo. Habrá que ver si el Compromiso Federal por la Alfabetización se extiende a esa área.

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