Inmigración

Venezolano detenido por el ICE en Kentucky pide ser deportado tras siete meses

Jeifrank Barreto denuncia hacinamiento y comida en mal estado en el centro de Oldham; su pareja alerta por su salud mental

Redacción••2 min de lectura
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Venezolano detenido por el ICE en Kentucky pide ser deportado tras siete meses

Jeifrank Barreto, un inmigrante venezolano, lleva siete meses detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos en un centro de Kentucky y ahora pide ser deportado a Venezuela. El hombre asegura que las condiciones de encierro se volvieron insoportables y su pareja advierte por su salud mental y por el tiempo que pasa lejos de su hijo.

En una entrevista por videollamada desde el Centro de Detención de Oldham, Barreto describió el hacinamiento y cuestionó la alimentación que reciben las personas detenidas: “Aquí adentro se vive una tortura. Esto es horrible”.

Según su testimonio, el lugar donde permanece encerrado está sobrepoblado y las condiciones son deficientes. “Es una celda para diez personas. Hay 20, diez en el piso”, relató. También denunció que en una ocasión los detenidos recibieron alimento en mal estado: “Nos trajeron una comida que estaba podrida y uno no puede decir nada, no puede hacer nada, simplemente se la come”, sostuvo.

Ante las denuncias sobre la alimentación, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendió el servicio y señaló que las comidas son supervisadas por dietistas certificados. A pesar de la respuesta oficial, el caso de Barreto se suma a reclamos similares de migrantes detenidos en distintos centros, un frente que también quedó expuesto en las denuncias por las condiciones en Adelanto.

El venezolano perdió sus apelaciones de asilo y fianza durante los meses que lleva bajo custodia migratoria. Ante esa situación, expresa su deseo de regresar a Venezuela mediante una deportación. Una de las mayores preocupaciones es que la detención lo mantiene alejado de su hijo: cuando fue arrestado, el niño tenía tres meses y ahora está cerca de comenzar a caminar.

Su pareja manifestó preocupación por el impacto emocional del encierro. “Sé que él está entrando en un cuadro de depresión que ya me está preocupando”, declaró.

La familia también recurrió a la vía judicial. Según el registro público del caso Barreto Morales v. Tindall, el 5 de abril se presentó un recurso de habeas corpus para cuestionar la detención, que podría haber derivado en su libertad. Sin embargo, el expediente registra que el caso fue desestimado el 13 de agosto.

El DHS sostuvo que Barreto tenía una condena por conducir sin licencia y que buscaba trabajar sin autorización. El hombre rechazó las acusaciones y aseguró que contaba con los documentos requeridos y un estatus en trámite: “Tengo licencia, tengo permiso de trabajo. Tenía un asilo en curso”.

El caso se inscribe en un contexto de endurecimiento de los controles migratorios en Estados Unidos, donde las detenciones de venezolanos alcanzaron cifras récord en los últimos meses. La situación de quienes quedan bajo custodia sin resolución judicial definitiva es uno de los puntos más sensibles del debate, como se refleja en el debate jurídico sobre quedarse tras vencer la visa.

Por qué importa

El caso expone las condiciones dentro de los centros de detención migratoria de Estados Unidos y el costo humano de las detenciones prolongadas, en un contexto de cifras récord de venezolanos bajo custodia.

Qué sigue

Barreto sigue detenido a la espera de que se resuelva su situación migratoria. La evolución de su salud mental y la respuesta del DHS a las denuncias sobre las condiciones en Oldham son los puntos a seguir.

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